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La FUNA es una organización social y política, comprometida con la defensa de los derechos humanos en todos sus ámbitos: DERECHO A LA VIDA, AL TRABAJO, A LA EDUCACION , A LA SALUD,   A EXPRESARSE LIBREMENTE Y  A VIVIR EN CONDICIONES QUE FAVOREZCAN EL DESARROLLO INTEGRAL DE LAS PERSONAS, DENTRO DE  UN SISTEMA QUE GARANTICE EL RESPETO A ESTOS DERECHOS FUNDAMENTALES.

La FUNA nace como  RESPUESTA A LAS GRAVES VIOLACIONES A LOS DERECHOS HUMANOS COMETIDAS DURANTE LA DICTADURA MILITAR  Y LA IMPUNIDAD IMPUESTA MEDIANTE LEYES HECHAS  A LA MEDIDA DE LOS CRIMINALES Y  SUS COMPLICES .

La palabra FUNA se utiliza como forma de señalar y denunciar a personas e instituciones que han sido descubiertos  en algo inapropiado o que estén definitivamente “cagados”. Surge así para denunciar  a asesinos, torturadores y cómplices  que operaron durante la dictadura.

La primera FUNA  se realizó para denunciar a un cardiólogo que trabajaba  en la Clínica INDISA, Alejandro Forero,  quien  perteneció al Comando Conjunto formado por miembros de la FACH y de Patria y Libertad y cuya misión era  vigilar las torturas para que los prisioneros no murieran sin entregar la información que ellos necesitaban. Cuando  estos prisioneros ya no les servían, eran inyectados  para asesinarlos  y posteriormente,  hacerlos desaparecer.

Actualmente, nuestra  organización se plantea como objetivos principales generar reflexión y propuestas para rescatar el cuestionamiento como un derecho esencial de las personas,  como una de las formas de cambiar las condiciones políticas, económicas y sociales impuestas por las sucesivas negociaciones que los gobiernos de la Concertación hicieron con la Derecha y los gestores del modelo económico  y político que nos rige.

La FUNA no está ligada a ningún partido político, es una organización autónoma, que recoge las luchas de  amplios sectores sociales,  que han tomado conciencia de las políticas de vulneración impuesta por   el Estado y todo su aparato de represión, en contra de los derechos esenciales de las personas.

Esta vulneración se hace evidente en el día a día, en la precariedad de las condiciones laborales en que los trabajadores en general ejecutan sus labores, los sueldos indignos,  la creciente tasa de cesantía, la inestabilidad y la incertidumbre frente al poder empresarial amparado y  fortalecido por las instituciones del  Estado.

Esta precariedad también se hace evidente en las condiciones en las que se educan los niños y jóvenes más pobres del país, con un Estado que sólo  subsidia la educación a través de subvenciones insuficientes para  el desarrollo de las actividades educativas.

La FUNA  considera que estas condiciones de precariedad y de  pobreza,  fueron impuestas a sangre y fuego por la dictadura que puso fin al gobierno del Presidente  Salvador Allende, como una forma de detener el avance del movimiento popular y en venganza contra todos aquellos que se propusieron cambiar el sistema de dominación capitalista existente en nuestro país.

En estos ámbitos,  la FUNA se plantea contra el olvido, contra la impunidad impuesta y legitimada por los poderes del Estado,  por el rescate de la memoria y por la denuncia constante de todas aquellas entidades privadas  e  institucionales,  que han violentado los derechos de las personas , no sólo durante el período dictatorial, sino también de aquellos que,   en los últimos años de la Dictadura y con posterioridad a ésta,   amparándose en el nombre de organizaciones y partidos políticos populares, no han vacilado en negociar, a nombre del pueblo, con la derecha   que  propició y colaboró con la dictadura, convirtiéndose de este modo, en cómplices de  todos los crímenes, abusos y atropellos  cometidos.

Estos  sectores   son los mismos  que,  en determinadas ocasiones, acuden al pueblo, para hacerlo parte  de  la farsa electoral que legitima cada vez más la constitución dictatorial de 1980.

Por todo lo anterior, expresamos nuestro rechazo a la “Democracia Representativa” impuesta y que,  cada cierto tiempo toma fuerza en los periodos de elección, con candidatos  expertos  en vender  no sólo imágenes, sino  también  esperanzas y promesas que,  como ha quedado demostrado,   nunca cumplirán.

Creemos en el derecho  a la desobediencia civil que se expresa a través de las voces de protestas de los trabajadores,  pueblos  originarios, deudores habitacionales, estudiantes y el pueblo en general, que ha comprobado que las políticas sociales implementadas durante la  llamada democracia, sólo han contribuido a fortalecer el poder de los grandes empresarios nacionales y  transnacionales, que lucran con  las necesidades  esenciales del pueblo.

Lo anterior  se expresa, entre otras cosas, en  la privatización sistemática de los servicios esenciales para la existencia de las personas,  las continuas  alzas de artículos de primera necesidad, de los aranceles  que deben pagar los estudiantes universitarios, esgrimiendo siempre como justificación , “las leyes del mercado”, la mala calidad del transporte público, el despojo   de los fondos previsionales,  a través de las A.F.P y las jubilaciones miserables que esperan a los trabajadores al término de su vida laboral.

Nuestro accionar se concentra en 3 puntos básicos:

a.-  Generar  reflexión en torno a toda la problemática relacionada con los Derechos de las Personas

b.- Denunciar la vulneración de estos derechos, a los responsables  y sus cómplices

  1. Proponer acciones de defensa de los Derechos de las Personas, en conjunto con  otras organizaciones sociales  que consideren el tema como  esencial y prioritario.

En este accionar la FUNA es y será una organización en constante denuncia de las políticas del Estado tendientes a la criminalización de la protesta, recurriendo para ello no sólo a la represión de los luchadores sociales sino también  mediante  los montajes comunicacionales y judiciales  orquestados para justificar esta represión.

La FUNA está  en contra de la institucionalización de los Derechos Humanos que hace el Estado que es la entidad  que,  precisamente  vulnera  estos derechos  en forma constante y sistemática, con su accionar al servicio de los grandes capitales.

La creación del Instituto Nacional de Derechos Humanos durante el último gobierno de la Concertación deja de manifiesto lo anterior. En su Consejo Directivo la mayoría de los integrantes son justamente representantes del mismo Estado. Se advierte  una presencia minoritaria  de representantes de organizaciones civiles, comprometidas con la promoción y defensa de los derechos humanos.

Por lo anterior, la FUNA no sólo denuncia a los violadores de los derechos humanos durante la Dictadura, sino también  a todas  las  instituciones,  personas y organizaciones oficiales que  han  hecho sus mejores esfuerzos para limpiar la imagen  de todos aquellos comprometidos en las violaciones sistemáticas de los derechos delas personas y, en consecuencia se han convertido en cómplices de su accionar.

¡¡PORQUE NO OLVIDAMOS, NI PERDONAMOS!!

PORQUE QUIENES  HAN SIDO ASESINADOS POR LA REPRESIÓN DEL ESTADO, HAN MUERTO  POR OPONERSE A LA INSTAURACIÓN DEL CAPITALISMO DEPREDADOR  Y ABUSIVO QUE NOS GOBIERNA.

PORQUE NADA NI NADIE HA SIDO OLVIDADO(A)

SI NO HAY JUSTICIA,

¡¡HAY FUNA!!

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